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Es noche del viernes, y en decenas de bajeras y locales de reunión de jóvenes de entre 16 y 30 años no toca envidar o echar órdagos al mus, probar el último videojuego de la Play Station o ver una película alquilada en el videoclub del barrio. Es la hora del póquer.
Mikel Huarte Sarasíbar, Iker Eguiluz, Jon Abárzuza, Kiko Sánchez, todos de 27 años, o David Malón Caneto, de 22, forman parte de los nuevos adeptos de este juego de cartas de origen anglosajón, popularizado en Estados Unidos en un sinfín de películas como Casino Royale, del superagente 007 James Bond, Rounders o The Big Blind. Es noche de partida.
Jugar al póquer está de moda. Esto lo demuestran los datos de los artículos más vendidos en las pasadas Navidades. Uno de los productos que tuvo un mayor éxito fueron los maletines que incluían todo lo necesario para jugar al póquer. "Incluso yo mismo me he comprado uno", confiesa un dependiente de la juguetería Toys "R" Us. "Sí que ha habido un auténtico boom. Ha tenido una gran acogida". También en el Corte Inglés de Pamplona avalan este cambio. "Realizamos junto con un diario deportivo nacional una promoción donde ofrecíamos un maletín de póquer. Su éxito arrollador nos ha sorprendido. Donde ha tenido una mejor acogida esta promoción ha sido en el norte de España: en Gijón, Bilbao y Pamplona".
Incluso desde la Dirección del Servicio de Desarrollo de Políticas de Seguridad del Gobierno de Navarra señalan que "se ha activado este tipo de mercado, y sobre todo, la modalidad Texas Holdem. "Ya hemos recibido varias consultas para celebrar torneos. El caso de Navarra es muy peculiar ya que es la única comunidad autónoma española donde no hay un casino", explica Alfredo González Echarren.
Internet, sin duda alguna, ha contribuido a la rápida e imparable expansión de este juego de cartas. De hecho, así empezó a jugar Mikel Huarte, fresador de profesión: "Existen muchas páginas donde puedes empezar a practicar con dinero ficticio, incluso hay sitios en los que te enseñan a jugar", explica.
Comienza la partida
Son las 00.30 y la docena de jóvenes reunidos preparan todo lo necesario para empezar a jugar la partida: "Vamos a hacer dos mesas", dice Esteban Bermejo Bea, cocinero de profesión. Mientras, Kiko Sánchez, ingeniero técnico, abre su maletín y Jon Abárzuza, también cocinero, empieza a repartir a cada uno de sus compañeros de mesa las fichas necesarias para jugar. Iker Eguiluz, informático de 27 años, recoge el bote. "No se puede jugar si no es con dinero. Fijamos una pequeña cantidad simbólica donde todos nos sintamos cómodos. Apostar mucho dinero, perderlo y tener que jugar con dinero prestado produciría tensión. El objetivo es pasar un buen rato".
Para apostar con dinero está Internet. Mikel Huarte cuenta que empezó a jugar con dinero real gracias a la promoción de un sitio web que le regaló un dólar. "He llegado a multiplicar por 300 el dinero. Ahora tengo 216 dólares. Por ejemplo, Nicolás, uno de nuestros amigos, ha podido comprarse la X-Box (el precio de esta videoconsola ronda los 300 euros) gracias a sus ganancias en Internet".
Lo ganado por David Malón supera a sus compañeros: "He ganado 400 euros. Juego a ratos. La historia es jugar con dinero que has ganado jugando. Jamás me lo jugaría todo".
Además de Internet, a la expansión del póquer también han contribuido los programas que varias cadenas de televisión nacional en abierto han incluido en sus parrillas donde retransmiten torneos de jugadores de élite cuyos premios alcanzan cifras millonarias.
"Ahora es el momento de los valientes", dice Iñaki Osma. Empieza la partida, comienzan las apuestas.
La noche avanza, y varios jugadores son eliminados. La cantidad de lo apostado va en aumento. Cuando se les pregunta a estos jóvenes si prefieren jugar al mus o al póquer, la respuesta es clara. "Preferimos el póquer. No sólo influye el azar sino sobre todo el jugador y saber ver las probabilidades. Con la peor mano puedes ganar. A veces, tu mano puede ser fuerte pero no ganadora", asegura Mikel Huarte.
La pasión de estos jóvenes por este juego no se ha quedado en su bajera o en Internet. David Malón cuenta que el pasado verano acudió a jugar un torneo en San Sebastián con más de 300 participantes: "La inscripción costaba 55 euros. Duró unas 6 horas, y me quedé en el puesto 19 a tan sólo 10 de llevarme 500 euros", dice.
A las 5 de la madrugada del sábado ya sólo quedan tres jugadores en la mesa. "Cuando llevas una buena mano intentas no mover ni un músculo pero por dentro sientes las pulsaciones", confiesa Iker Eguiluz.
En la mesa sólo quedan, Mikel Huarte y David Malón. Las cartas y la estrategia le favorecen al primero. Mikel Huarte, vence. "El buen jugador de póquer no es el que gana muchas manos sino el que sabe retirarse".
La primera asociación
La Asociación de póquer Pamplona, fundada hace un año y medio, aproximadamente, es el primer club creado en la Comunidad foral en torno a este juego. Pepe Puerta Alemán, de 27 años, es su precursor y presidente. "Al principio nos juntábamos en mi casa. Pero cada vez éramos más y alquilamos una bajera en Echavacoiz", explica.
Hace apenas una semana han inaugurado un local en Aizoain, y cuentan con 15 socios: "Organizamos torneos en los que han llegado a participar entre 30 y 60 personas. El objetivo que tenemos es aprender y compartir nuestros conocimientos".
Dos de los miembros de esta asociación participarán próximamente en los campeonatos de póquer de España.
Ajedrez al póquer
Internet, televisión y sobre todo, los premios en metálico, han desencadenado el auge por el póquer.
De hecho, desde la Federación Navarra de Ajedrez explican que en "los últimos años se ha producido una tendencia llamativa, y es que los grandes jugadores han ido diversificando sus actividades más allá del ajedrez, buscando un doble objetivo: por un lado, relajar la mente en actividades más livianas; por otro, sacar partido de su capacidad de concentración en otros terrenos, como los juegos de naipes. Y entre éstos destaca, sin duda, el póquer".
En su página web señalan que existen puntos en común entre el ajedrez y el póquer, basados principalmente en el desarrollo de la estrategia y la capacidad para saber predecir las siguientes jugadas. "Grandes Maestros como Jennifer Shahade o Gregory Kaidanov han sabido reenfocar sus talentos hacia los naipes", puede leerse en su web.
Tal y como señala, Iker Eguiluz, "el póquer puede llegar a ser tan interesante como adictivo".
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