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Los Vilaró y Codere Girona: tres generaciones en el sector recreativo

De un bar de Girona con billares y futbolines a la sede de Codere en la ciudad: la historia de tres generaciones de la familia Vilaró en el recreativo.

Redacción
Ilustración de la barra de un bar con un billar, un futbolín y una máquina recreativa en fila, bajo tres marcos vacíos en la pared

Tres generaciones en el mismo oficio

La historia de la familia Vilaró resume buena parte de la del recreativo en Cataluña. Son tres generaciones. Ramón Vilaró Sandiumenge empezó con un bar en Girona en los años cincuenta. Su hijo, Ramon Vilaró i Massaguer, nació en la ciudad en 1953. El nieto, Jordi Vilaró, es la tercera. Abuelo, hijo y nieto llegaron a trabajar a la vez desde la sede de Codere en Girona, hasta que el fundador se retiró.

Lo que sigue reconstruye ese recorrido a partir de lo que la propia familia ha contado a la prensa del sector y de las normas que fueron cambiando el negocio por el camino.

Un bar de Girona en 1956

El punto de partida es un bar emblemático de Girona que, hacia 1956, era mucho más que un local de hostelería. Allí nacieron el Club de Billar Girona, el Motor Club Girona, el club de ajedrez y el de ciclismo. Su dueño fomentaba esa vida asociativa y el bar acabó siendo el punto de reunión de aficionados de campos muy distintos, del motor al tablero.

Los primeros aparatos que entraron en el local fueron billares. Después llegaron los futbolines. Ninguno de los dos daba premio: en la España de aquellos años el juego de azar con dinero estaba prohibido, y lo que se instalaba en un bar era entretenimiento sin más, una partida a cambio de una moneda. Ramón Vilaró Sandiumenge empezó poniendo billares en sus establecimientos y, poco a poco, fue probando otros productos.

Según su hijo, fue la afición que despertaban esas mesas lo que le convenció, a él y a otros pioneros, de que el juego acabaría implantándose en España como ya lo estaba en otros países de Europa.

De los futbolines a la máquina con premio

Esa previsión se cumplió en 1977. El Real Decreto-ley 16/1977, de 25 de febrero, despenalizó los juegos de suerte, envite o azar y los sometió a autorización administrativa. El cambio fue de régimen, no de matiz: lo que antes era delito pasó a ser una actividad económica con licencia, tasas e inspección.

Para quien ya tenía billares y futbolines repartidos por los bares, el paso siguiente era natural. Llegaron las máquinas con premio en metálico, las que hoy se conocen como máquinas recreativas tipo B, y con ellas un oficio que todavía define el sector: el de la empresa operadora, que compra las máquinas, las instala en locales de terceros, las mantiene y reparte la recaudación con el hostelero.

En Cataluña el marco cambió pronto de manos. El Estatuto de Autonomía atribuyó a la Generalitat la competencia exclusiva sobre casinos, juegos y apuestas, y el Parlament aprobó la Ley 15/1984, de 20 de marzo, del juego. Desde entonces las reglas que afectan a un operador de Girona se fijan en Barcelona. El reparto de competencias entre el Estado y las comunidades se explica en la guía de normativa estatal y autonómica.

Codere en Girona

Codere nació en Madrid en 1980. La fundaron miembros de la familia Martínez Sampedro, entre ellos los hermanos José Antonio y Luis Javier, junto con los hermanos Franco. Empezó con las máquinas recreativas; las salas de apuestas, los bingos y los casinos llegaron después, y con los años se convirtió en uno de los grandes grupos del juego privado, con actividad en España, Italia y varios países de América Latina.

En Girona, el grupo tenía su sede local, y desde ella trabajaron durante años las tres generaciones de los Vilaró: el fundador, que había empezado con billares, su hijo y su nieto.

Del recreativo al fútbol

Fuera del sector, el nombre del hijo está ligado al fútbol de su ciudad. Ramon Vilaró i Massaguer fue el 32.º presidente del Girona FC, entre julio de 2010 y abril de 2012, con el club en Segunda División. En 2012 pasó a la UE Llagostera, entonces en Segunda B, como adjunto a la presidencia.

El reconocimiento de Europer

Un 15 de diciembre, en la segunda edición de los Premios del Recreativo, la asociación Europer concedió a Ramón Vilaró Sandiumenge el Reconocimiento al Empresario más veterano del sector. Para entonces ya estaba retirado, y el premio lo recogió su hijo, visiblemente emocionado.

El premio distinguía a alguien que había empezado en el recreativo dos décadas antes de que el juego con premio fuera legal en España. Las asociaciones del sector y las ferias donde se reúne cada año se repasan en la guía de asociaciones y ferias del sector.

Preguntas frecuentes

¿Quiénes son las tres generaciones de la familia Vilaró?

Ramón Vilaró Sandiumenge, que empezó con billares en su bar de Girona en los años cincuenta; su hijo Ramon Vilaró i Massaguer, nacido en Girona en 1953; y su nieto Jordi Vilaró. Los tres llegaron a trabajar a la vez desde la sede de Codere en Girona.

¿Qué premio recibió Ramón Vilaró Sandiumenge?

El Reconocimiento al Empresario más veterano del sector, que le concedió la asociación Europer en la segunda edición de los Premios del Recreativo, un 15 de diciembre. Ya estaba retirado y lo recogió su hijo.

¿Cuándo se legalizó el juego con premio en España?

Con el Real Decreto-ley 16/1977, de 25 de febrero, que despenalizó los juegos de suerte, envite o azar y los sometió a autorización administrativa. Hasta entonces, lo que se instalaba en un bar, como billares y futbolines, no daba premio.

¿Qué relación tiene Ramon Vilaró i Massaguer con el Girona FC?

Fue su 32.º presidente, entre julio de 2010 y abril de 2012, con el equipo en Segunda División. En 2012 pasó a la UE Llagostera, entonces en Segunda B, como adjunto a la presidencia.

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